En el marco del Día Mundial de la salud, la doctora Gina Goldfeder nos comparte un texto relacionado con la salud mental.

 

– La salud emocional va de la mano con la salud física, están íntimamente conectadas.
– Nuestro bienestar emocional es el reflejo de nuestros pensamientos y comportamientos.
– El desequilibrio emocional tiene la capacidad de manifestarse en nuestro cuerpo en forma de enfermedades o malestares que afectan la forma como nuestro sistema inmune se defiende o actúa.
– Las emociones positivas actúan como agentes de salud, estimulando nuestro sistema inmunológico y contribuyendo para promover una salud óptima.
– Hay ciertos hábitos de vida que favorecen una vida saludable para mantener el equilibrio entre salud física y emocional.

Hoy en día el concepto de salud es muy amplio e incluye muchos factores, entre ellos, la parte física, la mente, biológica y emocional. Cuidar nuestra salud mental es tan importante como cuidar nuestra salud física.

Hay acciones que cuidamos todos los días para optimizar nuestra salud física, dormir bien, hacer ejercicio, tener buena alimentación, evitar el uso de sustancias psicoactivas, ingerir vitaminas que se encuentran en frutas y vegetales, el zinc que está en las proteínas y en las semillas, nos ayudan muchísimo a modular el sistema inmune.

La salud emocional va de la mano con la salud física, no podemos separarlas, están íntimamente conectadas. Nuestro bienestar emocional es el reflejo de nuestros pensamientos y comportamientos. Es por ello que debemos dedicar el mismo cuidado a nuestra salud emocional, como a nuestra salud física.

El impacto de las emociones en la salud física y en el cuerpo pueden alterar el equilibrio interno, de ahí la importancia por mantener una vida plena y saludable. El estado de equilibrio entre una persona y su entorno que garantiza su participación socio-cultural y sus relaciones con otras personas, con el fin de alcanzar bienestar y calidad de vida. Cuando una persona no alcanza este bienestar, es decir, que tiene alguna enfermedad o problema de salud mental, puede incapacitar a una persona y afectar todos los aspectos de salud y desarrollo: físico, mental y social.

Está demostrado que, cuando se tienen niveles de estrés muy altos, se liberan sustancias en nuestro organismo, entre ellas el cortisol, que tienen la capacidad de manifestarse en nuestro cuerpo en forma de enfermedades o malestares que afectan la forma como nuestro sistema inmune se defiende o actúa.

Las emociones positivas actúan como agentes de salud, estimulando nuestro sistema inmunológico y contribuyendo a una mayor longevidad. Sentir felicidad y satisfacción es necesario para promover una salud óptima. Cuando vivimos momentos de alegría, nuestro cuerpo libera endorfinas, las conocidas ‘hormonas de la felicidad’, que promueven el bienestar general y la relajación de nuestro cuerpo y mente.

Entonces, es fundamental aprender el manejo de emociones y buscar el bienestar emocional para mantener el equilibrio.  Hay terapias que pueden funcionar, la meditación, el mindfulness, los ejercicios de respiración, las meditaciones guiadas, el contacto con personas cercanas, conversar, el contacto físico está disminuido y los seres humanos, sobre todo para las personas latinoamericanas, el contacto físico es muy importante.

Hay ciertos hábitos de vida que favorecen una vida saludable, te recomiendo algunos que pueden ayudarte a mantener el equilibrio entre tu salud física y mental:

  1. Escucha, siente y entiende tus emociones.  Todas las emociones son necesarias, en ocasiones nos causan incomodidad, pero son una gran forma para entender el mundo que te rodea, es importante darles su espacio, sentirlas, abrazarlas y dejarlas fluir, para sentirte mejor.
  2. Mantén un estilo de vida saludable.
  3. Céntrate en ti. Encuentra espacios de recreación haz actividades que te hagan feliz o que te diviertan.  Algo que es muy bueno para cuidar tu mente es escribir un diario con tus pensamientos y sentimientos, puedes guárdalo y en unos años podrás leerlo y será toda una experiencia recordar lo que viviste hoy.
  4. Reconoce cuando necesites ayuda. Recuerda que si sientes que no puedes manejar tú solo/sola una emoción o ha permanecido mucho tiempo contigo, debes buscar ayuda de un profesional.
  5. Sé amable contigo. A veces tendemos a ser muy duros con nosotros mismos, por eso te recomiendo hablarte bonito, ser flexible, se autocompasivo y tente mucha paciencia.

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