La icónica silueta de PUMA tomó el Centro Histórico de la ciudad de México para celebrar seis décadas de historia, evolución y autoexpresión a través de la música, el arte, el baile y el skate.

 

Hay siluetas que se convierten en clásicos y otras que se transforman en parte de la cultura. Durante seis décadas, PUMA Suede ha recorrido distintas generaciones y movimientos culturales, manteniéndose vigente sin perder la esencia que la convirtió en un ícono.

Bajo el concepto «Never Not Suede», PUMA celebró su icónica silueta en Pizza del Perro Negro Rabioso, en el Centro Histórico de la ciudad de México, un espacio que fue adaptado para dar lugar a la convergencia de distintas expresiones de la cultura urbana y el estilo de vida. Desde el breakdance y el hip hop de los años 80, hasta el skate, el street style y las nuevas formas de expresión que continúan definiendo a las generaciones actuales.

La experiencia fue concebida como un recorrido por la evolución cultural de Suede, mostrando cómo una misma silueta puede adquirir nuevos significados a través del tiempo. El espacio reunió diferentes elementos que hicieron referencia a distintas décadas y movimientos que han formado parte de la historia de Suede.

El recorrido comenzó con un espacio inspirado en la historia de Suede, donde cuatro décadas fueron representadas a través de diferentes modelos de la silueta y elementos gráficos que mostraban su evolución cultural. De los 80s con el breakdance y hip hop, pasando por los 90s y el skate culture y street style, hasta los 2000s con la cultura digital, el recorrido llegó al presente con un mensaje centrado en la autoexpresión.

La cultura urbana cobró vida a través de diferentes experiencias durante la celebración. Bailarines de breakdance llevaron al espacio la energía de uno de los movimientos con los que Suede construyó parte de su historia, mientras que el skate y el arte urbano también estuvieron presentes para conectar el legado de la silueta con las expresiones que continúan definiendo la cultura contemporánea.

El arte urbano tomó protagonismo con una intervención de graffiti realizada en vivo, mientras que la presencia de skaters en el bowl del lugar llevó a la experiencia el espíritu de la cultura skate que forma parte del ADN histórico de Suede.

A través de música, baile, arte, skate y diferentes expresiones de la cultura urbana, «Never Not Suede» convirtió el legado de la silueta en una experiencia contemporánea, demostrando que un ícono puede mantenerse vigente al evolucionar junto a las personas y las comunidades que lo hacen suyo.

Más que mirar hacia atrás, «Never Not Suede» celebró la capacidad de un clásico para seguir escribiendo nuevas historias. Porque si algo ha demostrado Suede a lo largo de seis décadas es que no necesita seguir las tendencias para formar parte de ellas.

Y después de 60 años, la historia continúa. Pero Suede nunca deja de ser Suede. «Never Not Suede».