Tendencias de decoración que definirán el interiorismo en 2026. Para renovar tus espacios con el nuevo lujo, a partir de la calma, la autenticidad y el diseño consciente. ¡Abre tus puertas a las nuevas propuestas!
El diseño de interiores evoluciona hacia una visión más emocional, sensorial y personal. Lejos de seguir modas efímeras, el nuevo lujo se construye a partir de la calma, la autenticidad y el diseño consciente. Casa de las Lomas —referente en mobiliario y diseño de alta gama— identifica las claves que marcarán los espacios contemporáneos este año nuevo. Aquí las cinco sugerencias:
Curvas y formas orgánicas: Las líneas rectas y rígidas ceden protagonismo a siluetas suaves y envolventes. Sofás curvos, mesas con bordes redondeados y piezas escultóricas generan interiores más fluidos y acogedores. Esta tendencia prioriza la ergonomía y la sensación de confort visual, transformando cada ambiente en un refugio contemporáneo. Un ejemplo inspirador es la Sala Lemans, cuya configuración modular en blanco crea un entorno fluido y adaptable, perfecto para salas que buscan equilibrio entre diseño y uso cotidiano. La posición de cada módulo favorece la interacción y la conversación, haciendo de este tipo de mobiliario un protagonista discreto pero expresivo del hogar contemporáneo.
Paletas cálidas: la nueva neutralidad: Los blancos fríos y grises industriales quedan atrás. En 2026 dominan los tonos tierra: beige tostado, arena, camel, terracota, verde oliva y marrones profundos. Estos colores aportan sofisticación sin estridencias y crean atmósferas que conectan con la naturaleza, ideales para salas, recámaras y espacios sociales. En este contexto, el Comedor Huxley —con su superficie de mármol y estructura en nogal— encaja como un puente entre lo cálido y lo sofisticado. La profundidad natural de la madera combina con el brillo orgánico del mármol, logrando un equilibrio perfecto entre elegancia y serenidad, ideal para espacios de convivencia prolongada.
Materiales nobles con carácter: La tendencia apunta hacia materiales que cuentan historias: maderas con veta visible, mármol, travertino, piel, lino y cerámicas artesanales. El lujo se redefine desde la textura y la autenticidad, apostando por piezas que envejecen con elegancia y elevan el valor estético del espacio con el paso del tiempo. La Recámara Astor, en tono nogal, se convierte en un ejemplo de cómo la nobleza de los materiales transforma la experiencia del descanso. Esta pieza además, responde a la tendencia de recámaras con cabeceras extendidas, que van más allá del tamaño tradicional del respaldo, abarcan gran parte de la pared e incluso pueden integrar burós, repisas o soluciones funcionales, creando un foco visual arquitectónico en la habitación.
Interiores con identidad y narrativa: El 2026 marca un alejamiento del minimalismo impersonal. La decoración se vuelve más expresiva: piezas icónicas, acentos artísticos, mezcla de estilos y objetos con significado personal. Cada espacio se convierte en una extensión de quien lo habita, donde el diseño refleja cultura, viajes, emociones y estilo de vida. El Comedor Veliero, con su combinación de madera y sillas en navy, ejemplifica cómo una pieza puede aportar personalidad sin saturar. Integrado en un espacio que abraza tonos terrosos y texturas naturales, Veliero actúa como punto de encuentro visual que enriquece sin competir con otros elementos del diseño interior.
El nuevo lujo es sentir: Más que ostentación, el interiorismo del futuro apuesta por la experiencia: espacios que se sienten bien, que invitan a permanecer y que transmiten bienestar. Un ejemplo que encarna esta visión es la Sala Modular Alexander en tono café. Con su diseño acogedor y proporciones equilibradas, no solo completa visualmente un salón, sino que crea zonas de descanso invitantes donde es imposible no quedarse un momento más, conversando, leyendo o simplemente relajándose.